(En estos últimos días, hoy particularmente, estuve leyendo bastante sobre un tema que me empezó a preocupar y más que nada me hizo reflexionar. De prepo llegué a la conclusión de que cada mujer que camina por la calle (incluyéndome) tiene un precio. Por más activa que sea la lucha contra todo tipo de esclavitud sexual, es imposible evitar que nuestro cuerpo, tenga un precio. (Probablemente empiece contradiciéndose con el título, pero espero que al final de la entrada le pueda dar un sentido))
La trata de personas es el comercio ilegal de la distribución de éstas con fines del índole de esclavitud sexual, laborar, o cualquier tipo de esclavitud. Después del comercio ilegal de armas y drogas es el mercado que más dinero mueve en el mundo (Hablándose de $32 mil millones de dólares anuales). En la trata puede estar involucrada cualquier persona de cualquier parte del mundo siendo así ciega ante cualquier clase social, raza, etnia y etcétera aunque por otro lado factores como la pobreza aumentan la vulnerabilidad. En 130 países del mundo se estima que una cantidad de 12,3 millones de personas sufren de la esclavitud y 4 millones de personas (Siendo el 80% mujeres y niñas de las cuales el 30% son menores de edad) son parte de la trata. 2 millones en América Latina. Teniendo en cuenta que la cifra exacta es ignorada ya que gran parte de la trata se moviliza en secreto. Por supuesto que la trata de personas viene directamente de la mano con la prostitución y el proxenetismo.
En Argentina, por ejemplo, por una mujer se puede pagar de $100 a $5.000. Siendo los proxenetas los principales implicados en la trata de personas son aquellas personas que se encargan de darle la protección y las órdenes a las personas a tratar. Por supuesto que semejante operativo no se podría llevar acabo si no fuese porque trabajan en conjunto con la policía y con los funcionarios corruptos. No solo actúan con ayuda de las autoridades si no con empresas encargadas de la seguridad en la comunicación, la documentación falsa, el transporte seguro, entre otros.
Las mujeres son estudiadas y marcadas previamente, luego son interceptadas en la calle, secuestradas e incluso violadas para que no se oponga resistencia alguna. Esa mujer podría ser tu mamá, tu mejor amiga, tu hermana, tu vecina, e incluso vos. Una vez secuestradas son violadas, golpeadas, maltratadas y humilladas. La trata de personas no solo viola a los derechos humanos, si no que rebaja a una persona hasta la nulidad. Haciendo así que se la trate únicamente como un objeto con un precio. Una mujer involucrada en la trata en Argentina puede generar hasta $1.200 por día. Se las disciplina continuamente. Se les lava la cabeza para que no se opongan a ser explotadas sexualmente usando castigos físicos, psicológicos, amenazas y etcétera.
La realidad es que las autoridades junto con funcionarios son aquellos que alientan este negocio. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y mientras la justicia tiene en sus manos parte de esta conspiración anti humana a las mujeres únicamente les queda caminar con miedo. Me preguntó qué habré hecho como mujer para tener que ir caminando con la inseguridad y pensamiento constante de que en cualquier momento podría empezar a formar parte del mercado sin posibilidad de oponer resistencia alguna por ser solo una adolescente de dieciséis años. Y peor me pone saber que la justicia no va a mover ni un dedo por mí por ser los más grandes conspiradores. Voy a citar a continuación una frase que está bastante difundida y con justa razón porque día a día comprendo su significado y le doy total validez porque la realidad es que vivimos en una sociedad que nos enseña a no ser violadas. Yo nací en una sociedad en la que continuamente me tratan de meter en la cabeza que tengo que tener cuidado, que allá afuera hay mucha gente que me puede lastimar. Y lo peor es que cada día esas cifras, esa gente, aumenta.
A mi corta edad de dieciséis años no me reconforta escuchar a mi papá diciéndome "Cuídate. Llamame cuando llegues. Si te tomas un taxi toma la patente y fingí que hablas por teléfono" ¿Cómo dejamos que pasara esto? ¿Por qué la sociedad llego a derrapar a tal extremo? Comprendo que la prostitución es un negocio que tiene muchos muchos años y está desde la antigüedad pero en el siglo XXI no entiendo por qué como sociedad seguimos permitiendo esto. No llego a comprender por qué a esta altura del partido elegimos no mirar, no hacer caso a las cosas que nos rodea, a la inseguridad, a la vulnerabilidad que tenemos ni bien ponemos un pie afuera de nuestras casas. ¿Por qué elegimos que siga pasando? ¿Es más fácil? Definitivamente es más fácil conspirar con que en contra. Pero la gente no logra entender que conspirando a favor pone en juego la vida de muchísimas mujeres, en gran parte adolescentes. La gente no logra entender que sin clientes no hay prostitución. Si se pudiese hacer consciencia social de que violar está mal, de que consumir prostitución está mal, simplemente no tendríamos que tener tantos cuidados. ¿Por qué tengo qué pagar por la ignorancia de un país? ¿Por ser mujer me lo merezco?
La mujer que maltratas, denigras, lastimas, y violas es una mujer que es parte de un negocio MUNDIAL, y probablemente no cambies el mundo si no consumís, pero la revolución empieza así. En uno. Si cada persona eligiese no ser un cliente sería un gran primer paso, y otro gran paso sería que dejase de existir la corrupción en las autoridades, en la policía, en los funcionarios. Cuando pensamos en un delito creemos bien fundamentado que es la policía quién nos tiene que ayudar, me refiero, es su deber. Pero cómo pedir ayuda cuando son parte de esto, que alguien me explique. Tengo miedo, sinceramente. Y no solo yo, muchísimas mujeres tienen miedo todos los días de ser parte de algo así. Tengo miedo a demás de lo que es capaz el ser humano, porque no puedo entender cómo el cliente no entiende que esa mujer que tiene en frente está sufriendo, que esa mujer puede ser su MUJER, su HERMANA, y peor .. SU HIJA. Los clientes son parte de algo que algún día les puede pasar a su familia y no les importa y siguen consumiendo, siguen agrandando el negocio.
En nuestro país día a día hay miles de chicas que desaparecen y que tienen atrás a toda una familia angustiada buscándola, y muchas veces esa búsqueda nunca da resultado. Qué difícil es la pelea que hay que hacer contra todo un país sumido en la corrupción. Un paso para adelante son tres para atrás. Hay casos de desaparición y trata que se hicieron famosos, como el caso Marita Verón (Mujer desaparecida en el año 2002 por la trata de blancas y esclavitud sexual en nuestro país) que nos hacen pensar en lo mal que van algunas cosas. Y si nos impactan casos como el de Marita Veron, hay que pensar que hay MUCHÍSIMAS MILES MÁS DE PERSONAS QUE SUFREN EL MISMO INFIERNO TODOS LOS DÍAS. Y POR ELLAS NADIE HABLA. Porque todas somos Marita, y no solo somos Marita, somos todas las mujeres que forman parte de este calvario social.
Yo elijo tomar voz. Yo elijo empezar a buscar el cambio. ¿Por qué? Porque yo puedo elegir. Porque PUEDO. Porque tengo la suerte de no ser parte de la trata de blancas. Porque estoy acá, con mi familia. Porque estoy bien. Porque conservo toda mi INTEGRIDAD. Porque a mí nadie me pega, ni me maltrata, ni me viola. Y hay muchísimas mujeres a las que nadies le da a elegir. Muchísimas mujeres que viven en el Infierno todos los días mientras que yo personalmente estoy en la comodidad de mi casa disfrutando de mi adolescencia. ¿Y la adolescencia de todas esas chicas que desaparecen todos los días? Se fue, se va, y se va a seguir yendo si no se hace algo. Elijo tomar voz y opinar. A mi nadie me saca el derecho de poder expresarme por eso mismo lo voy a aprovechar y a decir que quiero un cambio. A opinar que por más que la gente le ponga un precio al cuerpo de una mujer, no le van a poner precio a la integridad. YO puedo elegir que mi cuerpo no tenga ningún precio, y nadie debería hacerme cambiar de opinión ni por las buenas ni por las malas.
Quiero seguir siendo así, libre. Y sí yo me merezco la libertad también se merecen la libertad todas esas chicas que forman parte de la red de prostitución. Todas esas chicas que en este mismo momento, mientras yo escribo esto, están siendo golpeadas, maltratadas, secuestradas. Muchas veces decidimos ignorar muchas cuestiones sociales que nos rodean, pero yo ELIJO no ignorarlas. Probablemente el hecho de que solo tenga dieciséis años da a qué hablar, o a preguntarse por qué gasto mi tiempo en hablar de estas cosas, en hacer tanto hinca pie en un tema que no me corresponde. Bueno, la realidad es que SÍ me corresponde. Porque soy mujer, porque yo también puedo ser parte de esto en cualquier momento. Y porque ÉSTE tipo de sociedad no es en la que quiero vivir, ni en la que me merezco vivir. Ni yo ni ninguna mujer hizo absolutamente nada para merecer el castigo de ser parte de uno de los mercados más lucrativos del mundo. Porque somos personas dignas que tienen la capacidad de luchar por sus derechos. Quiero juicio. Quiero castigo. Quiero la restitución de los derechos, que nos devuelvan a todas esas adolescentes que son como VOS, como YO, no es fácil. Pero una lucha perdida es la que se abandona, o peor, la que nunca se asumió como propia. Es nuestra. Todas somos esas chicas desaparecidas, violadas, secuestradas. Hay MUCHAS mujeres que no están en condiciones de luchar por sus derechos porque éstos les fueron arrebatados por corruptos y por consumistas de la prostitución. Yo tengo la suerte de estar acá escribiéndoles esto.
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