No hay justicia ni en pintura pero todo va genial.

Detrás de cada reclamo por justicia de mano propia, está Luciano.
Detrás de cada marcha por la inseguridad, está Luciano.
Detrás de cada político prometiendo más policías, está Luciano. 
Detrás de cada "negro de mierda", "villero", "hay que matarlos a todos", está Luciano.

Y esto es lo de menos. Detrás de cada golpiza brutal, de cada proposición absurda de robo para la cana, de cada pibe que es hostigado día a día, está Luciano. Porque no es un caso aislado, si no miles. Bueno, para ser más concretos, Luciano está en cada pibe que es gatillado cada 28 horas. Sí, 28 HORAS. Y vengo con números porque después se escudan en lo abstracto de los argumentos de un pueblo indignado. ¿Dije pueblo? Quise decir, de un sector de éste ya que la otra parte le da perpetuidad a la corrupción, la violencia, la tergiversación de información, la extensa brecha que separa las clases sociales, y la discriminación. "¿Cómo?" se preguntarán sorprendidos cuando se ven acusados de estas injurias. Pues bien, haciendo todo lo que dije recién. Cuando pedís justicia por mano propia, cuando marchas por la inseguridad pero ante las marchas por los salarios de los maestros te sentís horrorizadx y te quejas porque llegas tarde para ver BenditaTV, cuando votas al canalla con traje que te promete fuerza policial más presente. Y seguro que con esto también se preguntarán "¿Dónde están? ¡Exigimos más!" e ignoran que están en los barrios. Mientras vos miras Tinelli, están asesinado a un pibe en una comisaría, mientras vos te quejas de los negros, están hostigando gente en los barrios, mientras vos te dedicas a resaltar que todo anda mal en Argentina, un pibe está saliendo a robar porque LO OBLIGA quien se supone, te cuida. Pero .. ¿Sabes qué? Están haciéndote un favor, están eliminando a la lacra que vos acusas con brutalidad de la desgracia del país absolutamente todo el tiempo. No entiendo señor o señora por qué usted dice "¡Qué horror lo que le paso a ese chico!" para después ir caminando por la calle y esconder la cartera cuando un pibe con gorrita aparece. 

Realmente hay más cosas que no entiendo. ¿Por qué ante la divulgación de los vídeos de hostigamiento policial no hacen nada? ¿Por qué cuando ves en la televisión cómo la policía reprime te quedas callado? ¿Por qué cuando te enteras de casos como el de Luciano, tampoco haces nada? ¿Por qué la justicia deja impune a la policía? Aunque el imperativo es: ¿Por qué se castiga socialmente a un pibe de barrio que porta gorrita, que a la policía que porta armas y que con ellas, MATA? A veces me pregunto si no saben que hay mucha gente víctima de un sistema que desfavorece a muchas clases sociales, o si no saben que los policías corruptos también son de clase media o media baja como todos. ¿Los policías sabrán eso? ¿Sabrán que no es ningún orgullo alardear de cómo torturan y matan a gente inocente? ¿Sabrán que la violencia NO es justicia? ¿Sabrán que ningún pibe nace chorro? ¿Sabrán que tener gorrita, ser pobre, negro o villero no es ningún estigma? Mi duda más grande es por qué usted señor o señora, no denuncia la desaparición de gente en DEMOCRACIA. ¡Ya sé! Porque somos todos subversivos o porque la juventud está perdida. Quizás también porque está bien que alguien haga justicia y limpie al país de la gente que arruina la belleza de las calles porteñas. O mejor aún, se me ocurre que quizás no denuncia al acto atroz de que haya desaparecidos en democracia porque A NADIE LE IMPORTA. La gente de barrio es negra, es villera, es pobre, seguramente son chorros, delinquen y son incultos. ¿Merecen vivir? Por supuesto que no. Nadie los va a extrañar. 

¿Pensaron que podían callarnos? ¿Pensaron que la gente de barrio calla? ¿O que los secundarios callamos? ¿Se pensaron acaso que vivimos con miedo a denunciar sus crímenes, LOS VERDADEROS CRÍMENES, la verdadera inseguridad? Vivimos en una sociedad que desvía la mirada cuando se trata de denunciar a los verdaderos culpables que se acogen en los brazos de un Estado que avala sus crímenes, de una justicia que mira para otro lado y los deja impunes. Vivimos en una sociedad que culpa a quiénes no pueden defenderse que cuando uno tomó valor y lo hizo, se convirtió en el hazme reír de todo un país y recibió chistes por todas las redes sociales, risas, y apodos. Un personaje que se convirtió en "El Motochorro" y dejó de ser una persona con una historia. Vivimos en una sociedad donde los medios estigmatizan  -¡y criminalizan!- la pobreza todo el tiempo. Que ponen en tela de juicio la bondad de una persona debido a sus posibles actos o debido a su estatus social. Sí, sí y sí. Puedo seguir. Vivimos en una sociedad que culpan a las víctimas del sistema, las víctimas que ellos crean al discriminar y dejar afuera a esa gente. Por más que vivamos en una sociedad que se condicione a todas las cosas que nombré anteriormente, no nos van a poder callar. Por más que sea una guerra contra los medios, contra el Estado, contra la policía represora no van a poder callarnos. Por más que nos tilden de "subversivos" o locos. Por más que sigan discriminando a la gente de barrio. Por más que sigan desapareciendo y murieron pibes por el gatillo fácil y nadie haga nada, nosotros vamos a estar ahí para mover por ellos. Para tomar la voz de los más de 2.500 desaparecidos en democracia. Para tomar la voz de los que no son tomados en cuenta. Para hacer valer nuestros derechos. Para que la pena de muerte que vos tanto pedís deje de existir en los barrios. Para que NUNCA MÁS haya ni un muerto más por violencia policíaca. 

Cierro con un poema : 
A veces me pregunto: ¿Cómo podrán dormir,
hacer la digestión, beber un sorbo de buen vino, 
mirar a los hijos en los ojos, dar la mano?
A veces me pregunto, ¿Podrán sembrar alguna planta,
acariciar un perro, cuidar de los ganados, 
amar a sus mujeres, darlo los buenos días al vecino?
A veces me pregunto: ¿Podrán contar la plata que les queda,
tener puntualidad para sus pagos, perdonar a sus deudores,
alimentar proyectos de futuro, levantar una casa?
A veces me pregunto: Recordarán los nombres y las fechas,
verán algunos rostros, sabrán qué hacían los domingos,
cómo amaban la vida, cómo cantaban diariamente?
A veces me pregunto: ¿Podrán soñar de noche, sin turbarse,
despertar sin tener la boca amarga, matarse la conciencia, 
olvidar algún grito, quitar la sangre de sus manos?
¿Olvidarán que a algunos los lanzaron al mar
como sembrando peces doloridos, 
a otros les cruzaron el pecho con las balas
hasta hacer estallar las rosas de la sangre
y a todos los cubrieron con oprobio, con torturas,
flagelaciones que duelen más allá de la muerte?
A veces me pregunto si logran el olvido.
Confieso que yo ni un solo día he dejado de pensarlo
y que exijo una forma que dignifique el alma,
provoque los regresos, devuelva algunos cuerpos,
castigue a los culpables
que así se dedicaron a prostituir la vida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario